jueves, 31 de marzo de 2016

Tetadicto

Ya os he contado alguna vez nuestra experiencia con la lactancia materna. Como muchos de vosotros sabréis, nos consideramos defensores de ella y algo que hay que potenciar en nuestra sociedad. A día de hoy el pequeño, con 18 meses, sigue tomando el pecho.

La #HermanaMayor fue muy demandante en este aspecto pero el pequeñajo la supera. Es tan demandante que acaba agobiando a la supermami; no ya por el hecho de darle el pecho, sino porque en ocasiones se convierte en lo que llamamos un tetadicto. No atiende a razones; sólo atiende a la teta.




El problema radica ya no tanto en que mame o no mame, sino en cómo se pone si no se le puede dar o en que se podría estar enganchado durante toda su vida… Entendemos que la pueda necesitar por el vínculo creado, pero hay ocasiones en las que no se puede ser un chupete con forma humana. A su edad es capaz de mamar muy rápidamente, pero en determinados momentos del día puede estar indefinidamente enchufado...

Las situaciones más tensas se viven por la noche; como ya os hablé hace algún tiempo, no nos importa practicar el colecho. Tampoco es que lo pongamos a dormir directamente en nuestra cama, pero si quiere acabar durmiendo con nosotros no hay problema alguno. Al final la rutina para ir a dormir siempre es la misma: La súpermami le da el pecho al pequeño en nuestra cama; se duerme y lo lleva a la suya. A eso de las 00.00, minutos arriba o minutos abajo, se despierta. El primer paso es ir yo e intentar que vuelva a dormir; muchas veces le pongo el chupete y sigue durmiendo un rato más tan plácidamente; en otras ocasiones se deja la vida pidiendo agua y luego sigue durmiendo un rato más tan plácidamente. Sin embargo hay veces que nada de esto funciona; es entonces cuando se empieza a caldear el ambiente. Empieza a gritar y, tras intentarlo todo, la única manera de que se calme es ponerlo a la teta. Cuando esto se repite día tras día, semana tras semana, mes tras mes y el cansancio se va acumulando, la teta con patas supermami necesita como agua de mayo descansar a pierna suelta, lo que hace que la paciencia disminuya y entremos en un círculo vicioso de cansancio, nervios...




El problema que vemos en todo esto es que no hay forma de calmarlo de ninguna otra manera. Esto pasa también en otros momentos del día, aunque con menos intensidad (supongo que al haber distracciones la cosa cambia). Es por todo esto por lo que lo llamamos TETADICTO.

Qué mejor que tomárselo con algo de humor, no?

miércoles, 23 de marzo de 2016

Olimpiadas de hijos

Nuestra sociedad es muy competitiva, de eso no hay duda: Sueldo, coche, patrimonio, trabajo, conocimientos… Forma parte de nuestra cultura; todo lo comparamos con lo de los demás para ver si ‘nosotros más’; si lo cumplimos nos hace sentir bien, hasta que vemos que alguien nos supera.

Con nuestros hijos, lamentablemente, también pasa: Cuando son bebés comparamos el peso, la altura, lo que duermen, si se dan la vuelta o no, si aguantan la cabeza… Cuando se hacen más mayores seguimos con otros aspectos: Cuándo ha dicho su primera palabra, cuántos dientes tiene, cuánto pesa (esto acostumbra a aparecer bastante a menudo), cuánto duerme… y así todo lo que se os ocurra.



Ya cuando llegamos a la época escolar hay gente que lo lleva a niveles superiores, y es en esta época cuando pueden empezar a aparecer determinados problemas hacia los ‘comparados’ porque (in)voluntariamente se les puede llegar a presionar cuando en realidad no hay nada de lo que preocuparse. Si algún compañero o compañera de clase ya sabe <poner aquí lo que queráis que pueda encajar (escribir, hacer los números, sumar, el pino puente…)> y el nuestro no, más de uno se echará las manos a la cabeza e, inmediatamente, se pondrá a ‘motivar’ su hijo o hija para que se ponga -como mínimo- ‘al nivel’ de ese ‘que ya lo hace’.

Mal, muy mal si hacemos esto, de verdad, sobretodo si lo hacemos con los más pequeños. Al final lo que importa es que lleguen donde tienen que llegar en el tiempo que los expertos estimen que ha de ser así. Dejemos que cada niño o niña siga su ritmo.

Recuerdo que estábamos preocupados con la HermanaMayor porque no le salían los dientes y muchos bebés de su alrededor ya los tenían. Cuando se lo comentamos al pediatra la cosa fue así: 

- Es que nuestra hija tiene X meses y aún no tiene dientes
- Has visto algún niño sin dientes? Nos dijo el pediatra. 
- No, contestamos nosotros. 
- Pues entonces de qué os preocupáis?

 Esto marcó un poco un antes y un después en la manera de ver -algunas- las cosas (y que hemos ido madurando con el tiempo), pero a veces es difícil no entrar en determinadas comparaciones; como siempre, la sociedad tiene tanta fuerza que nos absorbe y, cuando nos queremos dar cuenta, ya estamos metidos en el ajo.



Conclusión: Dejemos que nuestros hijos crezcan y aprendan a su ritmo. Dejemos de compararlos y hagamos lo posible para que sean felices siendo quienes son. Evitemos frustraciones y malos rollos. Si los expertos de las áreas que les afectan determinan que tienen un desarrollo normal, no hemos de darle más vueltas.

martes, 15 de marzo de 2016

Con ojos de padre

Hace algún tiempo hablaba de que cuando uno se convierte en padre (y con las madres me temo que es peor aún) los sentimientos se magnifican. Viene a ser lo que pasa en Gran Hermano pero ya para toda la vida.

No hace mucho tenía una conversación con un conocido que no tiene hijos (y que tiene intención de tenerlos). Habĺábamos de conciliación, de los horarios laborales versus los horarios familiares. Durante la charla choqué me topé con una visión totalmente diferente a la mía... hasta que al final me di cuenta, lo tuve claro: Yo lo veo con ojos de padre y la otra persona no. Alguien que no tiene hijos difícilmente pueda tener esa forma de ver las cosas; normalmente se es incapaz, por mucho que lo intente. No se concibe. Le faltan condimentos a la manera de pensar para que pudiera estar un poco alineado con lo que yo le explicaba.





Y no es nada malo. Es diferente.

Pasar a tener esta manera de ver las cosas llega sin darte cuenta, incluido en el paquete de padre; cuando no tienes hijos vives en armonía con tus prioridades y preocupaciones: La carrera laboral, la pareja, qué hacer en el tiempo libre (tiempo qué?), la economía familiar/personal… Cuando te conviertes en padre todo eso sigue existiendo, pero por encima hay una nueva capa ocupada por los pequeños miembros de la familia y que modifican bastante las prioridades (aunque siempre hay excepciones): La carrera laboral es importante, sí, pero también quieres ver y disfrutar de tu hijo. La pareja es importante (muy importante), pero en casa todo gira alrededor del pequeño. El poco tiempo libre que tienes lo dedicas a hacer cosas en familia: espectáculos en familia, excursiones, cumpleaños del colegio... La prioridad económica también se ve alterada: al impacto económico que tienen los hijos hay que incluir el hecho que no todo es ganar más y más dinero, y mucho menos cuando ello implica no poder estar y disfrutar de tu hijo…

Tener un hijo es un factor en la ecuación de la vida que no se puede simular y es inútil intentar hacer ver a alguien que no los tiene lo que le va a implicar emocionalmente un pequeñajo en la toma de sus decisiones. Con el tiempo, si acaba teniendo hijos, muy posiblemente vea las cosas 'con ojos de padre’.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Padres igualitarios

Me sumo a la campaña #PadresIgualitarios promovida por PapásBlogueros, AHIGE, Homes Igualitaris i Homes Valencians per la Igualtat que se ha puesto en marcha con motivo del día del padre igualitario el próximo 19 de marzo.




Nos queda mucho por hacer en cuestiones de igualdad y acciones de este tipo son muy necesarias para dar visibilidad a un cambio en la sociedad que, aunque aún se trata de algo más bien pequeño, es imparable.

Desde este humilde blog invito a todos los padres que me leéis que os animéis a publicar una foto con algunos de los lemas propuestos (o con uno propio, por qué no). Por supuesto, también me dirijo a las madres que me siguen para que convenzan a sus parejas y que también lo hagan.

Es fácil, lo único que tenéis que hacer es haceros una foto con alguno de los siguientes lemas:

  • Por una paternidad igualitaria
  • Por una paternidad responsable
  • Por unas masculinidades cuidadoras
  • Soy papá y cuido a mis hijos
  • <el que tú prefieras>

A continuación únicamente tenéis que subirla al evento que se ha creado en Facebook (aquí), subirla a Twitter o Instagram con la etiqueta #padresigualitarios o hacerla llegar a la dirección de correo electrónico padresigualitarios@gmx.com. La acción está abierta desde el 22 de febrero hasta el 20 de marzo, así que hay tiempo de sobras para encontrar un hueco!

Con acciones de este tipo y el cambio que ya está en marcha cada vez es más habitual ver a padres ejerciendo de padres. Padres haciendo cosas que durante mucho tiempo se habían considerado 'de madres'. Padres que se implican activamente en la crianza de sus hijos. Padres a los que les dan igual los comentarios que reciben ante ciertas situaciones.

Sigamos avanzando para cambiar esta sociedad patriarcal en la que vivimos, hagamos una sociedad más igualitaria.

Aquí os dejo mi foto :)



Gracias por vuestra colaboración!





jueves, 3 de marzo de 2016

Nadie dijo que fuera fácil

Desde que somos pareja siempre hemos tenido que luchar demasiado mucho por conseguir cosas que la mayoría de gente de nuestro entorno conseguía sin demasiado esfuerzo.




Nos costó mucho poder tener un hogar. Nos costó lo nuestro tener trabajos dignos. Nos costó convertirnos en padres, primero con un susto y después con la desesperación al ver que el embarazo no llegaba. Nos costó encontrar un buen colegio para la HermanaMayor. Hemos tenido problemas con los vecinos. Hemos tenido problemas con nuestro casero. Nuestros hijos son de carácter fuerte: una Alta Demanda y el otro con un genio que es difícil de controlar. Nos cuesta ser buenos padres. Nos cuesta no gritar, no enfadarnos. Nos cuesta ser pareja.

No se trata de envidia por la vida de los demás, ni mucho menos. Más bien es una sensación de injusticia hacia nosotros. No nos importa que la vida nos ponga retos, pero a nadie le amarga un dulce... nos gustaría que algo fuera fácil. Nos lo merecemos.

Es nuestro sino, nuestra vida y me temo que no va a cambiar. Vivir luchando por todo es muy cansado y, por mucho que uno esté acostumbrado a afrontar todo lo que se le viene encima, agota. Y así andamos: Agotados.

Todo nos cuesta todo mucho, pero todo lo acabamos consiguiendo o superando. Y la época en la que estamos ahora no iba a ser menos. Este no es un post para lamentarme ni para compadecernos. Es un post para darnos ánimos, para ser positivos, para mirar con ilusión hacia delante. Para seguir tirando, como siempre hemos hecho. Como hemos de seguir haciendo.

Al final acabamos consiguiendo nuestros objetivos; ¿que nos cuesta más esfuerzo que a otros? Puede ser, pero así el disfrute por haberlo conseguido también es mayor. Echar la vista atrás y ver que has superado un nuevo reto es reconfortante. Para comprobarlo solo hay que observar lo que tenemos actualmente tras no pocos contratiempos: Unos trabajos aceptables (viendo como está el patio...), un hogar, una familia (la mejor :P) y, lo que es más importante, dos hijos fantásticos y apasionantes.

Yo creo que no nos podemos quejar :D




Nos toca seguir luchando, nos toca seguir avanzando. Como siempre.