miércoles, 21 de septiembre de 2016

5 y 2

El tiempo pasa y casi ni nos damos cuenta… 

Desde hace cinco años los meses de septiembre tienen algo especial… y desde hace dos, aún más. Septiembre es el mes del fin de las vacaciones, el mes de comienzo del curso, el mes en el que todo vuelve a arrancar, pero para nosotros es algo más: Septiembre es el mes de los cumpleaños de nuestros hijos.




Septiembre es un mes emocionante e intenso a partes iguales: la HermanaMayor ya tiene bien claro que es su cumpleaños y va contando los días para que llegue; el pequeño, aunque no lo sabe, bien contento se pone cuando tiene que apagar velas o abrir regalos. Es un mes ajetreado pero cuando todo pasa y miramos atrás, siempre ha valido la pena.

Este año cumplís cinco y dos años...

CINCO: Cinco años en los que hemos vivido intensamente la paternidad; cinco años en los que hemos ido evolucionando como padres, en los que hemos ido cambiando cosas, a veces hasta el punto de contradecirnos. Cinco años intentando hacer lo correcto, a veces sin conseguirlo. Cinco años en los que hemos disfrutado de la espontaneidad, de la simpatía y de la intensidad con la que lo vives todo. Cinco años de acompañarte, de estar a tu lado. Cinco años fantásticos.

DOS: Dos años desde que llegaste a nuestra ya ajetreada familia. Dos años en los que nos has hecho vivir de forma más frenética aún si cabe. Dos años en las que hemos visto cómo pasabas de ser un ‘trocito’ de carne al torbellino que eres ahora. Dos años en los que hemos seguido aprendiendo, en los que hemos intentado mejorar. Dos años contigo. Dos años de carcajadas. Dos años de malas noches. Dos años de cariño. Dos años intensos y apasionantes.

Otro año más y otro año menos: Otro año más, viendo cómo crecéis, cómo os hacéis más autónomos, cómo vais conociendo vuestros límites, cómo aprendéis a tomar decisiones. Otro año menos para que os hagáis mayores, otro año menos de bebés, de ser ‘pequeños’, de ser tan inocentes. En cualquier caso, otro año en el que seguiremos a vuestro lado. Para lo que necesitéis, cuando lo necesitéis.




Felicidades guapos! Sois lo mejor que hemos hecho en la vida.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Un cachete a tiempo...

… no sirve para nada.
Escena real vivida el otro día en una zapatería:

Situación: Niño jugando en el tobogán de la tienda. La tía/prima/vecina (cualquiera, pero la madre no era) y la abuela intentando que hiciera caso… sin éxito.

En esas que llega la madre (el niño revolucionado a tope), y lo primero que le dice la tía (creo que era lo más probable) es:

- No veas con PEPITO, está como una moto.
- Si? - Contesta la madre
- Vaya, le he tenido que pegar en el culo y todo.
- Bueno, no pasa nada.


Aquí ya dejé de prestar atención. Mis sentidos dejaron de funcionar… 

Alucino con estas cosas. Alucino con lo normal que se ve todavía en algunos ámbitos el ‘cachete’ y lo larga que tienen la mano algunos y algunas.

Alucino con que la madre de ese niño permita que alguien le ponga la mano encima a su hijo, tenga la confianza que tenga con esa persona.

Alucino viendo como aún es, para alguna gente, el recurso fácil para aplacar ciertas actitudes (aunque no sirvió para mucho si lo que pretendían era que el niño se estuviera sentadito y calladito).




Alucino cuando leo noticias como la que salió hace unos días (enlace) en la que un niño se escapa de casa porque sus padres le pegaban con mucha frecuencia y tenía hasta marcas de ello. Posteriormente la Guardia Civil acabó deteniendo al padre del chaval.

No me cabe en la cabeza que se den estas situaciones hoy en día, aún habiéndolas sufrido yo (o quizás por eso). ¿Todavía estamos así? ¿Tan poco hemos avanzado? ¿Qué pretendemos, que los niños nos tengan miedo? De verdad, entiendo que cada uno lo hace lo mejor que puede y/o sabe, pero es que por mucho que se piensen que están ‘educando’ a sus hijos, los están agrediendo!




Además, seguro que luego algunos de esos padres castigan, reprochan o pegan cuando su hijo o hija pega a alguien… Vamos, lo que viene siendo NO predicar con el ejemplo.

En fin, espero no ver, leer ni escuchar más cosas de este tipo. Sería bueno para los niños. Sería bueno para nuestros hijos. Sería bueno para toda la sociedad.

martes, 9 de agosto de 2016

Ideas fijas

Nuestros hijos son muy pesados bastante exigentes con ciertas rutinas que hay que cumplir siempre de la misma manera. Pese a llevarse 3 años lo vivimos con los dos… en unas cosas con la HermanaMayor se puede gestionar de una forma y en otras el HermanoMenor lo lleva de otra, aunque en esencia es lo mismo: las manías costumbres de cada uno se mantienen.

Cuando aún éramos unipadres nos pensábamos que todo esto venía en la mochila de Alta Demanda de nuestra hija y no le dimos mayor importancia… en algunas cosas cedíamos para evitar el conflicto y listo; sin embargo, tras realizar el fichaje del enano de la casa hemos visto que los patrones se vuelven a repetir. No con las mismas cosas pero sí que tienen comportamientos similares y, en algunos casos, incluso más intensos.

Paciencia, sobretodo paciencia...